Casa Miño, con sus 48 años de experiencia, afronta una nueva etapa con unas remodeladas instalaciones acordes a las tendencias del siglo XXI, pero manteniendo la exquisitez de la cultura gastronómica tradicional y sostenible.

Corría el año 1972 cuando Herminio y Nieves decidieron apostar por la restauración en Pola de Somiedo como medio de vida. Un matrimonio de emprendedores con las labores bien repartidas: él en la gestión diaria y ella al mando de los fogones. Unos años después, el esfuerzo, el tesón y la ilusión inagotable de ambos ha convertido a Casa Miño en visita obligada en Somiedo, y en un punto de referencia para muchos turistas nacionales y extranjeros, sin olvidar por supuesto a los propios asturianos.

Ahora, las riendas recaen en la segunda generación, su hijo Herminio y su mujer Luzma, quienes desean perpetuar la calidad y tradición culinaria eso sí, con unas instalaciones excepcionales. Sus tradicionales potes y asados, con hortalizas de autocultivo trabajadas con mucho mimo y carnes procedentes de las mejores ganaderías asturianas, seguirán siendo los mismos de antes, eso sí, en un entorno renovado y adecuado a las necesidades y exigencias del siglo XXI.

Desde el punto de vista técnico, la cocina ha sido instalada con elementos de última generación, que combinan la eficiencia culinaria y el más estricto control sanitario y medioambiental.

Esta es la clave del éxito del restaurante Casa Miño, la fusión de lo tradicional con lo innovador y lo sostenible. Y todo ello en unas instalaciones que no dejarán indiferente a ninguno de sus clientes.

Vía | La Nueva España